http://box365.in/la-hernia-umbilical-en-el-bebe-todo-lo-que-hay-que-saber/
  • ABC del Bebé / Salud

La hernia umbilical en el bebé: todo lo que hay que saber


Es habitual que después de la caída del cordón umbilical, una vez ya está seco, los padres se den cuenta de que su bebé tiene un bulto en el ombligo que se hace más evidente cuando llora o hace fuerza. Ese bulto es una hernia, parte de la pared intestinal del bebé que se cuela hacia afuera generando ese extraño “botón” que tanto preocupa a los padres.

¿Por qué sucede? ¿Es peligroso? ¿Hay que operar? Vamos a intentar dar respuesta a estas y otras preguntas con el fin de que los papás tengáis toda la información al respecto, por eso hoy os hablamos de la hernia umbilical en el bebé: todo lo que hay que saber.

¿Por qué sucede?

Como ya sabéis todos, el cordón umbilical del feto, en el momento de la gestación, une al bebé con la placenta materna. A través del cordón le llegan al bebé todos los nutrientes y células que necesita para desarrollarse y crecer, trabajo que se detiene minutos después del nacimiento. Si no se hace nada, pueden ser 5 o 10 minutos los que el cordón sigue latiendo (a veces más, a veces menos), pero normalmente se pinza el cordón antes y, de manera artificial, se corta el flujo sanguíneo entre madre y bebé (se recomienda esperar 3 minutos a hacerlo).

Pues bien, el cordón pasa a través de los músculos abdominales del bebé y lo que suele suceder es que, al finalizar su función, los músculos se unen de tal modo que la pared abdominal queda detrás, totalmente protegida. En ocasiones, si la zona por la que pasaba el cordón no se cierra totalmente, se cuela por ahí parte de las capas abominales e incluso parte de los órganos, de manera que provocan la hernia umbilical, el bultito debajo de la piel, que es móvil, blandito, podemos presionarlo hacia adentro y que parece que se hace más grande, como ya he dicho, cuando el bebé hace fuerza en el abdomen (llora, intenta sentarse, etc.).

Es muy posible que lo hayáis visto alguna vez, ya sea en alguno de vuestros hijos, ya sea en el bebé de alguna mamá que conocéis. De todas maneras, por si no lo habéis visto o no os suena, os dejo a continuación una foto en la que se aprecia bastante bien, pese a estar un poco borrosa:

7398726960 9e20646889 K

Es bastante frecuente, pues se calcula que sucede en el 20% de los bebés recién nacidos y es un suceso aislado, es decir, no se relaciona con ningún tipo de enfermedad. El tamaño de le hernia es variable, siendo en ocasiones pequeñas hernias que apenas se notan y otras veces hernias realmente grandes, del tamaño de una pelota de ping-pong (o incluso un poco más).

¿Qué se hace en caso de que el bebé tenga una hernia umbilical?

Una hernia umbilical en el bebé no es algo que sea grave y que haya que resolver enseguida, haciendo algo al respecto o incluso operando. No, porque no le duele, no le molesta, no es especialmente peligroso y en muchos casos se resuelve de manera espontánea a medida que el bebé crece y sus músculos se van uniendo y dejando atrás lo que antes salía hacia la piel.

En caso de que no se solucione por sí misma, hacia los 4 o más años, se realiza una intervención. Esta operación se lleva a cabo también si la hernia es excesivamente grande (aunque se suele recomendar esperar por si se solventa por sí misma) o si hay estrangulamiento del intestino. Esta condición es poco habitual pero peligrosa, así que hay que tener claros los síntomas para acudir a urgencias: irritabilidad, dolor abdominal intenso, inflamación de la hernia, endurecimiento, cambio de color y aumento de la sensibilidad. Vamos, que si deja de estar blandita y móvil y cambia de color, provocando llanto en el niño, corriendo a urgencias para que le operen.

¿Y en qué consiste la intervención?

Normalmente esperan a los 4 años o más porque así se le da tiempo a la hernia de solucionarse por sí misma y porque el control de la anestesia es mayor a estas edades y por lo tanto el riesgo es menor. La intervención consiste en hacer un incisión bajo el ombligo y reintroducir la parte abdominal que pasa a través del agujero del abdomen a la zona donde debería estar. En caso de que la intervención sea de emergencia y haya parte del intestino dañada cortan esa parte para dejar el intestino completamente sano. Tras esto suturan los músculos abdominales para cerrar la zona por la que se producía la hernia y finalmente se sutura la piel. Otro método es mediante laparoscopia, haciendo un pequeño corte para poder introducir un tubo delgadito con el que trabajan dentro, pero desde fuera (a veces hace falta más de un corte, pues necesitan trabajar con más instrumental). Esto se hace para dejar una cicatriz más pequeña.

Es una intervención simple que comporta riesgos muy bajos, pero que no deja de ser una operación que requiere anestesia, medicación y que genera unas heridas que pueden sangrar o infectarse y por eso se realiza solo en caso de considerarse necesaria.

Tras la cirugía se le explica a los padres cómo deben cuidar la herida en casa y qué pueden esperar del niño o niña a nivel de recuperación. En principio, si todo va bien, entre las 2 y las 4 semanas el niño debe estar totalmente recuperado, es decir, capaz de hacer de nuevo todo lo que hacía antes de la operación.

He oído que con un botón o un garbanzo se soluciona…

Corre la creencia de que las hernias umbilicales del bebé se solucionan poniendo un garbanzo, un botón, una moneda o algo pequeño y duro que, sujeto con un esparadrapo, contenga la hernia y la “meta” para adentro. Son métodos no demostrados, considerados inefectivos y no recomendados por lo molesto de llevar todo el día algo pegado a la barriga que, en realidad, parece que no tiene efectos positivos en la hernia y que, además, pueden dañar la piel del bebé (de tanto poner y quitar el esparadrapo). ¿Una faja? No, tampoco ayuda a que la hernia se resuelva y puede ser contraproducente por limitar la movilidad del bebé.

Fuente: bebesymas

Relacionados...