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  • ABC del Bebé

Por qué no debes dejarlo llorar hasta el agotamiento


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Tu bebé no para de llorar y todo el mundo parece saber qué es lo que hay que hacer menos tú. Unos dicen que debes cargarlo en brazos cada vez que llora. Otros apoyan la teoría de dejar llorar al pequeño hasta que caiga dormido. Como ves, la crianza de los hijos no es como las matemáticas; cada niño es distinto y cada situación es diferente. Por tanto, deja que fluya tu instinto de madre pues lo más importante es que tu hijo sienta en todo momento tu amor.

¿Por qué lloran los bebés?

Un bebé nunca llora sin motivo. Observa los llantos de tu pequeño y verás que no siempre son iguales: unas veces son más intensos y otras, más tranquilos. Aprende a identificarlos para saber si hay urgencia o no en que lo atiendas. Tu recién nacido no sabe hablar, no puede explicarte qué necesita, qué le pasa. El único modo que tiene de comunicarse contigo y llamar tu atención es a través del llanto.

Si tiene hambre, no puede hacértelo saber sino llorando, lo mismo si tiene sueño. El pequeño llora por las molestias del cansancio que le alteran, se pone nervioso y ya no consigue quedarse dormido. Puede también llorar porque tiene otro tipo de molestia como gases o simplemente, porque si no te siente cerca, se inquieta, se siente inseguro y vulnerable. Piensa que ha estado nueve meses dentro de ti, protegido. Ahora está fuera y necesita tu contacto, tu voz y tu olor para calmarse; es un sentimiento primario.

La sobrestimulación puede excitar a tu bebé y hacer que llore durante horas y horas sin que pueda conciliar el sueño. Ten en cuenta que un recién nacido es mucho más sensible que los bebés con seis o doce meses. Cualquier cosa puede alterarle: demasiado ruido en la casa, constantes visitas para conocer al pequeño, la luz, el frío o el calor, incluso, tu dieta, si le estás dando pecho.

¿Hay que dejar llorar al bebé?

Cuando tu hijo llora desconsoladamente, ¿cuál es tu primer impulso? Seguro es tomarle en brazos porque no soportas oírle llorar, ¿no es así? Perfecto: hay que hacer caso al instinto natural. Cuando tu bebé llora, es porque está pidiéndote algo. En este caso, es preciso que vayas y averigües qué le sucede o qué necesita.

Si no atiendes su llamado, tu pequeño se estresará, se sentirá abandonado y no entenderá por qué no estás allí. Si esos sentimientos se prolongan con el tiempo y se repiten con frecuencia, quizá tu hijo aprenderá a no volver a llorar pero, de esta forma, perjudicarás su desarrollo emocional: aprenderá a tener miedo, a sentir ansiedad, se verá dañada su confianza y se le dificultará la creación de vínculos emocionales. Si no atiendes a tu bebé cuando llora, aprenderá que de nada sirve lo que haga, así que callará y seguirá actuando igual a medida que crezca.

¿Qué hacer cuando un bebé llora sin motivo aparente?

Primero que todo, has de mantener la calma durante el tiempo que el pequeño lleve llorando y por muy intenso que sean sus quejidos. Si tú estás nerviosa, dicho sentimiento se lo transmitirás inevitablemente al tomarle en brazos. A su inquietud se sumará tu nerviosismo y así solo conseguirás aumentar su llanto. Por tanto, busca con cual postura él se siente más cómodo. Realiza respiraciones lentas, profundas y rítmicas hasta que puedas sincronizarlas con las de tu bebé.

Si el llanto persiste, llévalo contigo a una habitación a oscuras o en penumbra con una buena temperatura. Acaríciale la cara y el cuello suave y lentamente, mientras le hablas con voz serena y baja. También puedes calmarse meciéndole con suavidad y entonándole una melodía rítmica. Si crees que tiene gases, prueba a darle un masaje en la barriga con movimientos circulares, doblando sus piernas y llevando sus rodillas hacia el pecho.

A propósito, te contamos que existen talleres para enseñar a los padres a dar masajes relajantes a su bebé. Este es un buen método para calmarlo y, además, fortalece el vínculo entre ambos mediante el contacto físico. El momento ideal para consentirlo es después de un baño caliente, ya que en ese espacio tu bebé estará más tranquilo y predispuesto. Procura que la habitación en la que te encuentres esté caldeada para que así tu niño no se enfríe. Ten en cuenta también no alargar el masaje si hace frío.

Ahora, si los llantos de tu niño son constantes, intensos y nada sirve para calmarle, no dudes en acudir a su pediatra para descartar cualquier problema. No obstante, ya sabes que el cuidado de un bebé no es una ciencia exacta. Lo más importante es que él se sienta amado, cuidado y protegido; si siente tu amor, todo lo que hagas estará bien. Tampoco es necesario tomarle en brazos al primer gemido; con el paso de los meses, quizá sea suficiente tocarle o quedarte al lado de su cuna. Poco a poco, aprenderás a calmar su inquietud y verás cómo él ya no te requerirá constantemente.

Fuente todobebe

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